En vigor una nueva ordenanza para la creación de 'furanchos' en A Pobra do Brollón

En vigor una nueva ordenanza para la creación de 'furanchos' en A Pobra do Brollón

Enero 10/concello/Xeral

Desde lo primero día de este mes de enero, está en vigor una ordenanza para regular la apertura de furanchos en el municipio de A Pobra do Brollón. 

Los furanchos son establecimientos para la venta de excedente de vino y su apertura está regulada por una ley autonómica que impone una serie de condiciones. Además de esta ley autonómica, los Ayuntamientos deben habilitar esta opción mediante ordenanza municipal, que es lo que se acaba de hacer en A Pobra.

Tras la aprobación de la ordenanza en el Ayuntamiento de A Pobra do Brollón el pasado 29 de octubre, ya fue publicada en el BOP, por lo tanto ya está en vigor. Consulta el texto completo de la ordenanza en el BOP. 

Las condiciones

“Realmente hay poca margen de regulación para los Ayuntamientos y la ordenanza es casi igual a la ley autonómica,” explica el alcalde de A Pobra do Brollón, Xosé Lois Maceda.

No puede abrir un furancho cualquier persona, sino que debe ser un viticultor con viñas registradas en el registro vitícola de Galicia. La superficie de las viñas en propiedad determinará la cantidad de vino que cada viticultor puede vender al año.

Tampoco se puede abrir durante todo el año sino que está limitado al período de enero hasta junio, pudiendo ampliar excepcionalmente al mes de julio. Entre agosto y fin de año los establecimientos deben estar cerrados. 

Los locales, a corresponder con lugares de elaboración o almacenaje de vino, también deben cumplir una serie de condiciones para la apertura y cumplir con unos requisitos administrativos.

Las tapas que se pueden servir están limitadas a una lista recogida en la ley autonómica y la ordenanza municipal entre las que el propietario debe escoger al registrar el furancho.

El concepto 'furancho' en este sentido está mal entendido,” comenta Xosé Lois Maceda. “Hubo durante mucho tiempo un mal uso del concepto en otras áreas que hace que ahora un sector de la población identifique los 'furanchos' con bares o restaurantes piratas cuando es algo totalmente diferente”.

Muchas fórmulas

Los furanchos pueden ser una herramienta muy útil en el mantenimiento de las viñas existentes, como las de la parroquia de Vilachá, ya que para el pequeño viticultor es una manera de sacar un mayor rédito a su trabajo.

“Tenemos un paisaje vitícola en retroceso, cada vez más abandonada, por lo que cualquier estímulo a los propietarios o gente que se quiera sumar a la viticultura es positivo,” observa Maceda. “Además, los 'furanchos' pueden y deben ser compatibles con el establecimiento de bodegas con un modelo más empresarial.”

“En este sentido, desde el Ayuntamiento llevamos unos años apostando por la valorización de Vilachá y de la Ribeira Sacra guímara, por ejemplo, apoyando el proyecto de Adegas da Memoria,” añade el alcalde.

El establecimiento de furanchos en esta parroquia sería además un complemento turístico y una muy buena opción de redondear la experiencia de visitantes que vayan al mirador de A Capela, a las visitas guiadas municipales o a las bodegas tradicionales de A Abelaira en Vilachá, donde incluso se podría establecer algún furancho.

Más allá de Vilachá

La medida de los furanchos no solamente se puede aplicar en Vilachá; va orientada a todo el territorio municipal ya que existen viñas en otras parroquias o gente que tiene viñas en Vilachá pero elabora en otra parroquia.

En este contexto los furanchos podrían jugar un papel semejante al de las antiguas cantinas como lugar de socialización en las aldeas. En estos pequeños puntos con cada vez menos vecinos, la existencia de lugares donde hacer comunidad es importante.

“En el fondo, el concepto de 'furancho' está muy arraigado en nuestro ADN cultural”, reflexiona el Alcalde. “No se trata realmente más que de ‘embodegar’, esas reuniones en las bodegas. La diferencia es que se puede sacar un rendimiento económico, revirtiendo en el propietario y permitiendo acceder la esa experiencia a gente que, al no tener arraigo en el territorio, no accedería de otro modo”.

Proceso abierto

Ya se pueden dar de alta los furanchos en el registro municipal escogiendo los tres meses de apertura y las tapas a servir, junto con la presentación del resto de la documentación.

Para facilitar la información a los vecinos y responder dudas, el Ayuntamiento anunciará próximamente una charla informativa en la Casa de la Cultura ‘Olga Novo’.



RELATED POSTS